El 10 de agosto ha acabado el plazo para que las víctimas de la violencia de motivación política entre los años 1960 y 1978 puedan continuar cursando más solicitudes de reconocimiento y reparación al amparo de la Ley 12/2016 del Gobierno Vasco. [...]

Egiari Zor. Documento fundacional

Euskal Herria ha sido negada y agredida desde siglos atrás, siendo los años posteriores a la rebelión militar de 1936 los más prolijos en vulneraciones y crímenes de toda naturaleza. Existe un conflicto político de hondas raíces que los estados español y francés han incitado con la imposición y la violencia. En las últimas cinco décadas, el conflicto ha sido también armado, lo que ha ocasionado que centenares de personas perdieran la vida, mientras que miles han resultado heridas, torturadas, encarceladas y amenazadas. No sólo los derechos individuales, también los derechos colectivos y políticos han sufrido una merma importantísima, afectando al ya escaso o nulo bagaje democrático del sistema político e institucional heredado del franquismo. Los estados sólo han utilizado estrategias represivas para vulnerar derechos e imponer su sistema, negando en todo momento la naturaleza política del conflicto y callando sus consecuencias.

Quienes suscribimos este manifiesto somos familiares de las personas asesinadas o fallecidas como consecuencia de esa estrategia de los estados, así como personas heridas o torturadas en ese mismo contexto. La represión de amplios sectores sociales, laborales y populares en el marco del conflicto durante los últimos cincuenta años, ha provocado un innegable caudal de sufrimiento. Nosotras y nosotros, conscientes de que el mismo ha afectado también a otras muchas, queremos reivindicar la memoria y la dignidad de todas las personas que como consecuencia de la represión de los estados y del conflicto, han resultado muertas, heridas o han sufrido torturas en el citado periodo. Del mismo modo que entendemos los sentimientos de quienes han perdido a un familiar por efecto de la lucha armada, desde la misma sensibilidad hacia su sufrimiento, exigimos respeto hacia el nuestro y hacia la memoria de las personas afectadas por la violencia de los estados.

Reconocemos el dolor de los demás. Por el contrario, no reclamamos la equiparación entre las personas afectadas por las distintas violencias. No se pueden hacer distinciones, en cuanto al trato, entre víctimas en base al autor o el momento histórico en que las personas afectadas sufrieron la vulneración de sus derechos. A igual vulneración, idéntico ha de ser tanto el reconocimiento como la reparación. Ahora bien, así como no aceptamos la discriminación entre fallecidos y sufrimiento, la homologación o equiparación entre todas las personas muertas como consecuencia del conflicto, no se ajusta en absoluto a nuestro punto de vista.

Al hilo del actual momento político, queremos criticar la Ponencia de Víctimas  de Excesos Policiales del Parlamento Vasco. También la batería de iniciativas institucionales que buscan asentar y convertir en único un relato de nuestro pasado inmediato sustentado en la retórica de vencedores y vencidos, de sufrimientos de primera y segunda categoría. Las denunciamos por parciales, limitadas en el tiempo, excluyentes y cómplices de la impunidad. Los partidos que las impulsan obvian la realidad y limitan o tergiversan la verdad. Mientras que algunos agentes no reconozcan la responsabilidad que han tenido los Estados  sobre este asunto, el incompleto relato que están difundiendo sobre la realidad de lo ocurrido en Euskal Herria estará viciado de partida. Será falso.

Para dar cauce y voz propia a las preocupaciones expresadas, las personas que suscriben este manifiesto hemos decidido constituir la Fundación EGIARI ZOR, cuyos ejes de actividad y expresión pública serán los siguientes:

1.- El respeto, la consecución de una verdad completa, el reconocimiento y la reparación serán los objetivos de nuestra actividad. La Fundación intentará dar a conocer y compartir la realidad que hemos vivido y sufrido, situándola en clave de solución. Con ello, apostamos por abrir un camino constructivo y resolutivo también desde el ámbito de nuestra realidad, persiguiendo y materializando objetivos concretos en cada fase y período del proceso abierto en Euskal Herria. Con ese fin, interpelaremos sin cesar a agentes políticos, sindicales y sociales, instituciones y medios de comunicación. No permitiremos que nuestro relato de la realidad sea ignorado.


 

2.-En tanto que objeto de graves vulneraciones de derechos humanos, exigiremos para la memoria de las personas fallecidas así como para todas  las afectadas,  su condición de represaliadas y  el pleno reconocimiento a nivel institucional y social. A la par, los estados, instituciones y la mayoría de partidos políticos deberán reconocer y asumir la responsabilidad que han tenido en la vulneración de derechos humanos, tales como la guerra sucia, la tortura, la violencia policial, la deportación, la política penitenciaria y otras. Mientras éstos sigan sin hacerlo, nuestra labor será recordárselo incesantemente.

3.-En la búsqueda de la verdad completa, la Comisión de la Verdad es un instrumento fundamental. Para que su trabajo sea efectivo y contribuya a la convivencia democrática, deberá crearse a modo de comisión independiente que tenga como referencia a toda Euskal Herria y  aborde lo sucedido desde la rebelión militar franquista. Estará basada en la justicia transicional y en los criterios que la legislación internacional en materia de Derechos Humanos contempla al respecto. Nos comprometemos públicamente a llevar nuestra verdad a ese marco.

4.-La reparación y la justicia van unidas entre sí. Sin embargo la reparación nunca será completa, porque nada nos devolverá a nuestros familiares muertos. De cualquier forma, exigimos que se cumplan las normas y mecanismos de reparación que contempla la legislación internacional en su vertiente social, institucional y económica. En relación a la justicia, no creemos ni esperamos nada por parte de los tribunales españoles y franceses, su desprecio ha sido manifiesto durante estos largos años. La inexistente justicia que propició e instauró la impunidad de las muertes de nuestros familiares y la vulneración de nuestros derechos no llegará de los mismos. Sin embargo, sí promoveremos la vía de la investigación y denuncia judicial ante las instancias oportunas en la medida en que sea útil para esclarecer episodios oscuros,  suicidios ficticios, o para encontrar a los desaparecidos. No escatimaremos esfuerzos para conocer toda la verdad.

5.- Manifestamos nuestro completo compromiso con el logro de una solución justa al conflicto aun por resolver. Siendo las razones y consecuencias del conflicto políticas, trabajaremos para alcanzar la solución que posibilite un acuerdo político y democrático. Solución que haga posible la convivencia y el reconocimiento de todos los derechos, así como el ejercicio de los mismos. Esta solución política deberá construirse entre todos los agentes e instituciones representativos de la sociedad vasca. Nuestra aportación cobra sentido en ese horizonte, sin pretensión alguna de condicionar o de tutelar ese proceso.  Es lo que defendemos y por lo que trabajaremos, porque en nuestra opinión esta es la única garantía de que no vuelvan a repetirse ni las injusticias ni el dolor padecido. El acuerdo político determinará una solución justa y compartida. La posterior convivencia democrática hará posible la paz. Este, y no otro, fue el anhelo último de las personas que más quisimos y que hoy, como siempre, nos acompañan e impulsan a dar este paso adelante.

Por último, hacemos un llamamiento de adhesión a este documento (www.egiarizor.org) a todas las personas que han sufrido la violencia de los estados y han visto vulnerados y conculcados sus derechos. Para conocer toda la verdad, invitamos abiertamente a que se censen pueblo a pueblo las consecuencias de la represión y todos los damnificados que la misma ha generado.

Egiari Zor Fundazioa